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Lorena Rivera/Paulina Rivera

@Diariodemexusa

Miles de migrantes arriesgan sus vidas para poder vivir “el sueño americano”: a pie, recorriendo largos caminos de más de 100 kilómetros, en canoa (para cruzar el Océano Pacífico), pagando a personas que los ayuden a cruzar el Desierto de Arizona, para esconderse en camiones de carga, y hasta en autobuses de pasajeros.

Antes transitaban en México montados en el tren conocido como La Bestia, pero ante las políticas migratorias de Estados Unidos, en colaboración con el gobierno mexicano, esta actividad ha cesado mediante el Plan Frontera Sur que contempla entre otras acciones reforzar la seguridad en los estados fronterizos con Guatemala. Incluye evitar que los migrantes utilicen el tren de carga para viajar al norte.

Ahora están más expuestos ante negocios ilícitos como la trata de personas, secuestros, extorsiones, tráfico de órganos; además de ser víctimas de los grupos criminales.

En Estados Unidos, los gobiernos tienen una considerable libertad legal para retirar a los no ciudadanos de su territorio, particularmente cuando no están autorizados.

No obstante, tienen la obligación de ponderar el interés del gobierno en deportar a una persona, tomar en cuenta el impacto de esta decisión sobre los derechos fundamentales, incluido el derecho a la unidad familiar.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, no otorgan relevancia ni peso a los vínculos de los inmigrantes con el hogar y la familia.

Pero no todo el panorama es negro de igual forma, se encuentran casos donde los migrantes sí logran cruzar, y poco a poco alcanzan sus objetivos para apoyar a sus familiares

Diario de México USA entrevistó a Juan, quien lleva 18 años viviendo en Nueva York y prefiere permanecer en el anonimato.

“Llegué a Estados Unidos en 1999. He trabajado en restaurantes, haciendo de delibery, fast boy y full runner. Actualmente trabajo como fotógrafo en eventos especiales; en este tiempo he estado estudiando fotografía.

“Pienso que Trump está muy equivocado, en la forma que piensa acerca de que nosotros los hispanos venimos solamente a hacer cosas malas, lo que son drogas. Realmente nosotros venimos aquí a trabajar duramente, a superarnos, y he visto muchos compañeros que trabajamos duro, somos gente que nos gusta superarnos y no quedarnos en un sólo trabajo. He mirado amigos que sirven a las cocinas de los restaurantes.

Juan añade que volverá a México una vez que haya cumplido su sueño. “Pienso regresar a mi país algún día, creo que cuando mi meta se haya realizado, y esto es especializarme en la fotografía, mi sueño es algún ser un experto en esta profesión”, finaliza.