Guadalajara.- En 90 minutos, el Rebaño vivió las dos caras de la moneda. De la sonrisa que generó la ventaja parcial del gol de Omar Arellano, a la desesperación de encontrar su cuarta derrota del torneo, pasando por la angustia del desorden táctico, que le abrió la puerta a Monarcas para conseguir la victoria. Chivas sigue en crisis.
La mejoría presentada ante Pumas, la semana pasada, fue solamente un espejismo, y la derrota ante Monarcas desnudó la falta de conocimiento que Ignacio Ambriz tiene sobre el plantel que dirige. La victoria de 2-1, puso de manifiesto el sinfín de situaciones adversas que se viven al interior de Chivas, siendo un equipo que pasó de ser ordenado y coherente, pero con su dosis de fortuna, a un cuadro desesperado.
Guadalajara sigue siendo víctima de los fantasmas que aquejaron en la gestión de Fernando Quirarte y en esa mixtura que ha generado la desesperación por no ganar, provocó que el Rebaño se hundiera aún más en la crisis futbolística y de resultados. Con el tanto de Arellano, Chivas se fue al descanso con la ventaja parcial, pero que no fue capaz de sostener durante mucho tiempo en la parte complementaria.
Con el empate de los Monarcas, Guadalajara vivió momentos críticos, llenos de desorden y falta de solidez en sus líneas. Monarcas intentó aprovechar ese desequilibrio, al buscar sorprenderlos con la velocidad del delantero colombiano Edinson Toloza. Otra vez, la derrota ubicó a Chivas en el fondo de la tabla general, con cuatro derrotas y un empate en cinco partidos disputados, gracias a un ex rojiblanco como Miguel Sabah.