La Coruña.- El rendimiento de Andrés Guardado, centrocampista del Deportivo reconquistó al deportivismo en su último año de contrato con el conjunto coruñés, que fue amargo en pretemporada y dulce desde que el balón echó a rodar.
Su esfuerzo y compromiso, igual que sus goles (ocho) y asistencias (cinco) le han devuelto poco a poco la confianza y el cariño de los seguidores del Deportivo. La misma afición que en verano le silbó y llegó a insultarle, le pidió que renueve su contrato con el Deportivo, cuando su técnico, José Luis Oltra, le sustituyó por Pablo Álvarez en los últimos minutos del partido del pasado sábado ante la filial del Barcelona.
A pesar de que no había marcado ni había aumentado su cuenta de asistencias, el público, durante unos segundos, no demasiados, entonó un audible “Guardado quédate”. Es una utopía porque el deportivismo es consciente de que Guardado, a partir de junio, dejará de vestir la elástica blanquiazul que le abrió las puertas del futbol europeo en la temporada 2007-08, para enrolarse con el Valencia.