Argentina.- Sergio Martínez tiene una pelea el 17 de marzo en el Madison Square Garden. No es por un título avalado por una de las grandes organizaciones, tampoco contra un rival de alto calibre.
El contrincante del peso mediano argentino —considerado el tercer mejor boxeador del mundo libra por libra, se llama Matthew Macklin, un británico. Sin embargo, Martínez tiene el apuro de vérselas con otro, uno que tiene un nombre cargado de abolengo boxístico: Julio César Chávez Jr.
Una pelea que el Consejo Mundial de Boxeo ha declarado como mandatoria, pero no hay avisos de que se concrete. “Hay algo que está claro: Chavez no quiere pelear conmigo”, dijo Martínez. “Su promotor (Bob Arum) no quiere que peleé conmigo, ni su entrenador (Freddy Roach) lo quiere. Se puede ver que es un combate en el que yo saco ventaja. Claro que no hay peleas cómodas, pero debo ganar con claridad”, añadió.
También descargó contra los méritos de boxeador de Chávez, avalando el reproche de que su reinado como campeón mundial mediano se debe a un camino despejado por llevar el nombre de una leyenda viviente. “No tiene la categoría suficiente para portar el cinturón que tiene”, consideró.