Arizona es “caliente” en muchos sentidos. En sus no tres, sino “cuatro meses de verano”, de junio a septiembre, las temperaturas altas promedio están por encima de los 100 grados Fahrenheit.
Desde hace un par de años es más caliente todavía, por la estúpida y racista ley contra los inmigrantes “sin papeles”, y hace unas semanas subió a los 451 grados Fahrenheit. Ni se preocupen nuestros lectores latinos en hacer la conversión a grados centígrados, porque ni viene al caso, ni hablamos de temperatura ambiental, sino de la temperatura a la que se quema el papel.
No es que yo me las haga de sabihondo, sino que así se llama un popular libro de Ray Bradbury, que habla de una sociedad que vive bajo un régimen dedicado a quemar libros por considerar que contribuyen a la confusión de la sociedad y no a ganar conocimientos variados y distintos. Así, como salido del libro de Bradbury, es el Código A.R.S. § 15-112 de Arizona, impulsado por el Superintendente de Instrucción Pública del Estado, John Huppenthal, que prohíbe los cursos y clases que “promuevan el derrocamiento del Gobierno de Estados Unidos; el resentimiento hacia una raza o clase de personas; que estén diseñados primordialmente para estudiantes de un grupo étnico particular, o que promuevan la solidaridad étnica en vez de tratar a los estudiantes como individuos”.
Como toda ley idiota, fue demandada en Corte, pero desgraciadamente el Juez la apoyó y ahora está vigente. Y debido a que los libros usados en el Programa de Estudios Méxicano-Estadunidenses de Tucson, según Huppenthal, dicen que “Las minorías latinas han sido y siguen siendo explotadas por la mayoría caucásica”, quedaron prohibidos.
LOS “WET-BOOKS”
Así las cosas, un grupo de texano-chicanos y otros “vatos” se acaban de convertir, declaradamente, en “contrabandistas de libros hacia “Nazizona”, antes conocida como Arizona. Ante la quema virtual de libros, estilo Adolfo Hitler o Augusto Pinochet, el grupo de “librotraficantes” está dedicado a juntar libros para cruzarlos en la frontera de Arizona en marzo y regalarlos a quien los quiera leer, y para crear “bibliotecas clandestinas”.
La “Caravana de Librotraficantes” partirá de Houston el 12 de marzo, pasará por San Antonio y El Paso, Texas; Mesilla y Albuquerque, en Nuevo México, y terminará en Tucson, Arizona, el viernes 16 de marzo. De paso, el 17 celebrarán al Batallón de San Patricio, grupo de soldados irlandeses que desertaron del Ejército gringo que invadía México en 1848, y se pasaron de nuestro lado.
El festejo será para “recordar cómo los irlandeses y mexicanos colaboraron en el pasado”, dicen los “librotraficantes”. Por no dejar, al pasar por San Antonio los “librotraficantes” se echarán un rollito en el fuerte de El Álamo, histórico sitio donde el Ejército mexicano le partió hasta el alma al Ejército invasor gringo. Ya en Tucson se repartirán los libros que queden en una camioneta bautizada como la “Libros Libres Taco Truck”.
Yo, mañana voy a comprar todos nuestros libros en las reventas de a 25 centavos y un dólar, y se los mando a Houston.
Si usted, querido lector, quiere hacer lo mismo, contáctelos en www.librotraficante.com. Y “V” for Victory, vat@s!! Comentarios: jmujicam@dmexusa.com