
Cuentan en mi tierra que en antaño, por allá de las épocas del presidente Gustavo Díaz Ordaz -el famosísimo “DOG”- los políticos acostumbraban ir a la plaza de toros, pero no todos tenían los tamaños para hacerlo, pues dicen que ese lugar era el termómetro para medir su nivel de popularidad, así que al igual que los toreros podrían salir en hombros o más “bajoneados” -minados en fuerza- que un toro de lidia.
Y esto viene al caso porque hace unos días Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, salió a “Poblanear”, es decir que anduvo como cualquier hijo de vecina caminando por calles de la Angelópolis. Tras concluir un evento en el que felicitó a los atletas poblanos por los logros obtenidos en los Juegos Panamericanos. En lugar de abordar un auto blindado para llegar a sus oficina de Gobierno, se fue caminando, haciendo dos horas en un trayecto en el cual le hubieran bastado unos minutos para recorrerlo, pero no faltó quien le pidiera la foto pa’l recuerdo y una que otra aventada que hasta le dio su besito, otros más simplemente lo felicitaron por su gestión en estos 10 meses.
¿Se imaginan qué hubiera pasado si en lugar de Moreno Valle hubiera sido su antecesor, el llamado “Gober precioso” -Marín- el que recorriera las calles? De una lluvia de recordatorios familiares no se hubiera salvado, en cambio Moreno Valle partió plaza, cortó oreja y rabo.
**** Roberto Suárez Hernández, de 21 años, ahora sí que le apedreó su ranchito al presidente municipal de San Pablo Xochimehuacan, Puebla, el cual por fortuna ya no estaba en el ayuntamiento pues pasaban de las 22:00 horas y si en horario normal no trabajan, menos lo hacen en horas extras. Bueno, la cosa es que Beto se dio gusto aventando una lluvia de piedras sobre el inmueble, tantas que rompió los vidrios de varias ventanas, ruido que atrajo la atención de los guardianes del orden. Cuando Beto vio que los uniformados se le venían encima salió corriendo, bueno de que salió corriendo es un decir, pues sus patitas se le hacían de hilacho, igualito que al ex jugador del América Luis Roberto Alves "Zague" cuando estaba frente al arco para tirar a gol.
La cosa es que el Beto fue a dar por allá cuando las piernas se le enredaron, lo que facilitó su captura. Tras ser presentado ante el MP fue sometido al “Chupómetro” -alcoholímtero- al cual por poco revienta, pues no iba "pedo", sino lo que le sigue, así que una vez que se le bajó un poco "el cuete", en su defensa dijo que por andar de “mala copa” no se acordaba de nada; pero no se preocupe mi Beto, con la multota que le van a aplicar -pues causó más destrozos que un huracán- va a tener para acordarse por el resto de su vida.
**** Y así van las cosas en mi tierra.