Más de 50 mil mexicanos del exterior se inscribieron para votar en las elecciones presidenciales de 2012, lo que nos deja con el mismo el sabor agridulce que tuvimos hace seis años, cuando solamente votaron 32 mil personas desde el exterior.
Pasaron seis años y el progreso es muy restringido, ya que los legisladores se hicieron “patos” al no llevar al voto el tema de la credencialización de los mexicanos en el exterior y la conformación de la sexta circunscripción plurinominal que daría la oportunidad a los migrantes de elegir sus propios diputados y senadores.
Los consejeros del IFE, que estuvieron en Chicago 3 días antes de que se terminara el periodo de registro para votar desde el exterior, predijeron que esta sería la última vez que los mexicanos desde el exterior votarían por correo y se pronunciaron por un voto presencial, es decir, con la instalación de urnas, como lo hacen los ciudadanos de otros países en sus embajadas.
La reunión de Chicago, que se efectuó en el hotel Palmer House, fue muy efervescente porque los organizadores querían manejarlo como un foro académico, cuando lo que las personas buscaban eran respuestas a la negligencia del Congreso de la Unión para garantizar los derechos políticos plenos de los migrantes, más de 10 millones en EU con elegibilidad para votar.
Esto provocó incluso la salida de muchos compañeros y el forcejeo para que hubiera un diálogo. Jesús Zambrano, presidente del PRD, quien fuera el único presidente de todos los partidos políticos mexicanos que se presentó al foro convocado por el IFE y la Universidad de Notre Dame, se comprometió a trabajar con su fracción parlamentaria para actuar en el tema de la sexta circunscripción a partir del inicio de los trabajos legislativos en febrero de este año.
Los representantes, no presidentes, de los otros partidos, convinieron en comprometerse a ese objetivo. La elección de 2012 será quizá la última en la que los derechos políticos de los mexicanos migrantes estén cooptados por el temor de los partidos políticos, en particular del PRI, de que los mexicanos del exterior se vuelquen en las urnas y cambien el rumbo del país.
Los priístas han usado los peores argumentos contra este derecho, utilizando el falso argumento de la defensa de la soberanía nacional, cuando el estado mexicano en su conjunto no tiene respeto de este valor fundamental, hipotecado por los gobiernos del PRI y ni qué decir de los actuales residentes de Los Pinos. Como se dice en el lenguaje coloquial, ¡fuera máscaras!; vamos ya a crear la ley que garantice el voto sin cortapisas y la representación de los migrantes en las Cámaras de Diputados y el Senado.
Es tiempo de pagar la deuda histórica a los mexicanos expulsados del país por pobreza, explotación, corrupción y represión. Los migrantes se han convertido en los proveedores de la segunda fuente de ingresos al país, sirviendo de atenuante a las condiciones de miseria y falta de crecimiento de la economía mexicana.
De no garantizarles sus derechos podría ser posible que un día dejen de enviar las remesas que han garantizado cierta estabilidad social a México.
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