Cuentan en mi tierra que cómo me purga que los políticos primero pidan el voto ciudadano y a la hora de rendir el informe de Gobierno no den la cara, pues lo mandan escrito casi, casi en la servilleta con la que se limpiaron horas antes el mole que se echaron, pero durante el fin de semana en el que varias autoridades municipales rindieron cuentas a sus gobernados se vio cada cosa que ¡re por Dios!
Como en Zaragoza, Puebla, donde el edil Óscar Tabales se fue como las chachas -sin decir adiós- por la puerta de atrás del auditorio, pues el pueblo lo esperaba en la entrada principal pa’ reclamarle la falta de transparencia de los recursos. Además del alcalde, huyeron como ratas que abandonan el barco, sus regidores y el síndico municipal, después de que los inconformes se colaron al evento e intentaron treparse al estrado.
**** A la que por poco hacen carnitas es a la alcaldesa de Chilchotla, Puebla, Herminia Jimaraz Martínez, quien fue retenida por más de 600 habitantes que la obligaron a suspender su primer informe de labores. Los inconformes exigieron su renuncia por nepotismo, corrupción y falta de obra pública. Herminia llegó muy “chicha” -valiente- quesque a querer dialogar, pero los rijosos la retuvieron varias horas, así que las fuerzas del orden tuvieron que ir en su rescate. Dicen que la presidenta municipal despidió a un familiar que se desempeñaba como director de Obras en la Comuna, quien organizó al grupo de habitantes para actuar en contra de Jimaraz Martínez.
**** Muy lamentable lo que pasó en varios hospitales de Zamora, Michoacán, donde le negaron atención médica a un indigente que se quemó al caer en una fogata. La madrugada del sábado, Francisco Mora Ruiz, de 46 años, encendió fuego para tratar de mitigar el intenso frío que se sentía al interior de su improvisada vivienda de cartón. Desafortunadamente “Panchito” como lo conocían en la zona, resbaló y cayó a la lumbre, ardiendo en vida, ocasionándose quemaduras de segundo y tercer grado en ambas piernas, cintura y glúteos.
De inmediato, almas caritativas lo auxiliaron apagando las llamas y solicitaron una ambulancia para que lo llevaran de emergencia a un hospital, pero en ninguno lo aceptaron por su condición de indigencia, argumentando que no tenía con qué pagar la atención médica. Vaya, desde aquí un “BUUUU” de repudio para el personal de los Hospitales General, Santa María, San José, Juan Pablo II y San Agustín, este último ubicado en Jacona, quienes dejaron morir a este ser humano, pues tras un largo peregrinar entre nosocomio y nosocomio, y aunque al final de mala gana aceptaron al vagabundo en el Hospital General, falleció.
**** Y así van las cosas en mi tierra.
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