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El  ambicioso  plan  por  mejorar  el  metro  está realizado  en  función  de  la  creencia  de  que será  bien  recibido  por  los  usuarios,  aunque contemple cambios que no tienen nada que ver con las  denuncias  que  recibe  el  sistema.  Lo  que  puede  entenderse como una falta de interés real hacia las quejas  que  emiten  los  pasajeros,  como  el  retraso  y  la inseguridad.

De este modo, el gobernador Cuomo y el plan “estratégico”  de  Joseph  Lhota,  prevén  una  buena  aceptación, y persiguiendo el objetivo por modernizar las instalaciones, contemplan modificaciones en la infraestructura que podrían ser excesivas o innecesarias.

EL FIN DEL PLAN

Por último, la Fase 2 del Plan de Acción del metro de NY se centrará en la modernización del sistema de señales, la adquisición de nuevos vagones y la restauración de los existentes para aumentar la capacidad de pasajeros.

En noviembre del año pasado, la MTA presentó un prototipo  de  lo  que  serían  los  nuevos  vagones  futuristas R211 que podrían brindar servicio en el subway. Sus principales características radican en el diseño de puertas de 58 pulgadas, pantallas digitales que brindan información en tiempo real, iluminación más brillante y nuevos asientos.

A pesar de que a primera vista el diseño resulta ser atractivo, algunos usuarios de redes sociales colgaron mensajes  en  la  página  de  Facebook  de  la  MTA  New  York City Transit, donde señalaron que podrían tener demasiada  contaminación  acústica,  que  carecen  de  señales  de  seguridad,  tubos  para  sujetarse  e  incluso  consideraron que quitar los asientos no era una buena opción.

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ADIÓS A LA METROCARD

A este plan de modernización, se adjuntó una nueva forma de pago a partir de tarjetas de crédito, débito y dispositivos móviles (anunciada por Cubic Transportation  Systems,  empresa  que  presentó  la  MetroCard  en 1992). Con lo que se incluirán lectores electrónicos en  torniquetes  y  autobuses,  que  serán  instalados  en  algunas  estaciones  a  finales  del  2018  para  terminar  en 2020. La MetroCard será utilizable hasta el 2023.

LA REALIDAD ES OTRA

Aunque  la  MTA  dijo  que  las  mejoras  se  verían  reflejadas en el transcurso de un año, el estrés con el que batallan  los  usuarios  los  siete  días  de  la  semana  las  24 horas del día, ha provocado que por segundo año consecutivo el número de pasajeros disminuyera.

Según  los  registros,  tan  sólo  el  año  pasado  utilizaron la red de transporte alrededor de mil 700 millones de pasajeros, que representan 30 millones menos que en el 2016, año que comenzó con el descenso en la cantidad de usuarios.

Sobre esto, el presidente de la Autoridad de Transporte de la Ciudad (NYCTA, por sus siglas en inglés), Andy Byford, afirmó que una de las causas se debe al bajo costo de la gasolina y al hecho de que empresas transportistas como Uber y Lyft han ido ganando mayor popularidad entre los neoyorquinos. 

Lo  que  dejó  entrever  que  las  constantes  fallas  en  el  servicio  del  subway  provocaron  que  los  usuarios  decidieran optar por otras opciones más cómodas y rápidas.

En conclusión, las ideas resultan cómodas al usuario,  pero  en  la  práctica  no  se  asemejan  a  la  realidad  de la vida cotidiana dentro de uno de los sistemas de transporte más grandes del mundo.

Al  menos  en  el  plan,  la  MTA  no  decidió  cerrar  el  servicio las 24 horas. ¿O sí?

Fuente de la imagen: DDMUSA