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Tras el sismo que azotó a México el pasado 19 de septiembre miles de personas tuvieron que cambiar su rutina y su forma de vivir.

En el municipio de Juchitán, Oaxaca, un bar popular de la zona fue adaptado como escuela por las mañanas y en las tardes regresa a sus actividades normales.

La idea surgió luego de que fueran dañadas más de mil escuelas en la región. El bar Coco Bongo comenzó clases con 18 alumnos y hoy en día alberga a 35 niños y niñas de 5 a 12 años.

Carlos Antonio López, propietario del negocio, dijo que la idea inicial fue de su esposa quien estaba preocupada porque sus dos hijos solo veían televisión, jugaban y no tenían clases.

"Primero pensó en contratar maestros para los niños y luego dijo que podrían ayudar a los demás pequeños sin clases ni escuela", dijo.

"Pedimos el apoyo de vecinos, solicitamos maestros por internet y tuvimos respuesta. A un mes del terremoto ya estábamos trabajando con ellos, teníamos el espacio, las mesas, las sillas y el deseo de ayudar," indicó el propietario.

Adicional a esto Antonio López les prepara el desayuno a los menores y solo les cobra 5 pesos por alumno.

El salón de clases adaptado es un espacio de 10×8 con techo de lámina y apenas cuenta con lo indispensable para impartir clases.

Sin embargo, esta acción ha sido cuestionada por cierto sector de la población, pero Carlos señala que lo hace con la intención de apoyar "uno ayuda con lo que tiene y ponemos nuestro apoyo y hasta nuestro dinero,¿por qué pedimos 5 pesos de cooperación por niño?, para el desayuno, ya nos metimos en esto y no nos vamos a rajar".