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El ex gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, dijo “en campaña se usa la poesía pero se gobierna en prosa”. Diversos analistas y este autor coinciden en que Cuomo quiso decir: durante una campaña se busca generar la empatía del candidato con la gente para lograr el voto de la mayoría pero como gobierno no se correcto buscar ser popular sino llevar a cabo las políticas públicas más adecuadas para generar el mayor beneficio en la sociedad.

Durante el primer mes de gobierno del Presidente Trump, parecería que éste continúa buscando la poesía de la que hablaba Cuomo. De los hechos se desprende que Trump busca llevar a cabo ciertas propuestas de campaña (las más populares, como construir un muro entre Estados Unidos y México, renegociar y/o concluir el TLCAN, entre otros) y ante los cuestionamientos de cómo pretende llevarlas a cabo, ha optado por descalificar a aquellos que no lo apoyan.

El jueves pasado, el llamado Cuarto Poder (los medios de comunicación) demostró que influye e incluso fija la agenda del Presidente. Independientemente de que el Presidente Trump recién inició su gobierno y ha planteado ciertos temas como eje de su gestión, el Cuarto Poder ya demuestra que si influye. Dado que el ciclo de noticias es de 24 horas, el Presidente de Estados Unidos ha demostrado, que para él, temas coyunturales (de atención inmediata) toman prioridad sobre programas de gobierno de mediano y largo plazo.

Ahora bien, todo ciudadano estadounidense goza de la libertad de expresión consagrada en la Constitución. La autoridad debe respetar a los medios de comunicación y los ciudadanos. La conferencia de prensa del jueves pasado en la que un reportero cuestionó a Trump sobre su postura en ciertos temas religiosos y en la cual el Presidente no permitió al reportero terminar su pregunta demuestra que el Presidente
aún no asume su rol. Continúa viviendo en la coyuntura y respondiendo temas personalmente cuando deberían ser atendidos por su jefe de prensa. Debe empezar a gobernar.