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Estados Unidos se retiró del pacto de las Naciones Unidas para aliviar la migración mundial y la crisis de refugiados, ya que el gobierno del presidente Donald Trump lo señala como incompatible con los principios y prioridades del  país.

En un informe, la Misión de Estados Unidos ante la ONU dijo que la Declaración de Nueva York para refugiados y migrantes, suscrita el año pasado por el gobierno de Barack Obama, contiene “numerosas disposiciones que son inconsistentes con las políticas de inmigración y refugiados de Estados Unidos".

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, señaló que su país "está orgulloso de nuestra herencia de inmigrantes y nuestro liderazgo moral, al brindar apoyo a las poblaciones de migrantes y refugiados en todo el mundo".

Pero agregó: "nuestras decisiones sobre las políticas de inmigración siempre deben tomarlas los estadounidenses y sólo los estadounidenses. Decidiremos la mejor forma de controlar nuestras fronteras y a quién se le permitirá ingresar al país".

La misión de los Estados Unidos ante la ONU informó al secretario general Antonio Guterres sobre su decisión de retirarse del proceso el próximo sábado, antes de una reunión internacional sobre el pacto mundial para la migración en México.