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El exjefe de campaña del actual presidente de los Estados Unidos se presentó ante Amy Berman Jackson, la jueza de Distrito de Washington, para la lectura de los cargos que se le imputan.

Este viernes, Paul Manafort se declaró no culpable de la nueva acusación sobre manipulación de los testigos que fueron convocados para su juicio sobre las antiguas acusaciones de participar en la intervención rusa durante las elecciones presidenciales de EU, en 2016.

Se trata del primer funcionario de la campaña de Trump que es llevado a prisión por las acusaciones sobre la trama rusa.

A parte de estas acusaciones también se enfrenta a delitos por trabajos en Ucrania y por montos que transfirió a través de cuentas en el extranjero, lo cual jamás informó al Departamento del Estado.

La nueva denuncia que enfrenta sobre manipulación de testigos se dio a conocer gracias a que uno de estos dijo que fue contactado por Manafort.

La postura de Trump

El mandatario quiso mantenerse alejado del caso de su excolaborador y dijo a periodistas de la Casa Blanca lo siguiente:

“Trabajó para mi por un periodo de tiempo muy corto. Él trabajó para Ronald Reagan, él trabajó para Bob Dole, trabajó para John McCain o su firma lo hizo”, el presidente insistió en que solo fue su colaborador durante 49 días.

Desde que Manafort se vio envuelto en problemas con la ley, Trump “tomó su distancia” y reiteró que trabajaron juntos un tiempo mínimo.