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Ilsa Guzmán, una madre hispana, se presentaba a las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para realizar el registro de rutina.

La hondureña de 48 años ingresó de manera ilegal a Norteamérica en el año de 1999, pero se acercó voluntariamente a las autoridades correspondientes solicitando asilo, el cual le fue rechazado.

A pesar de que intentó refugiarse de la inseguridad y violencia de su país, las autoridades de migración le colocaron un monitor en el tobillo y le ordenaron desde entonces que se presentara a los chequeos de rutina.

Se sabe que desde el año 2000 contrajo matrimonio con un ciudadano estadounidense, no tiene ningún antecedente criminal y además se ha mantenido al corriente en los pagos de impuestos.

Por lo tanto, a lo largo de los años, ella ha cumplido con los estatutos, pero esta vez ICE le tendió una trampa, regularmente Ilsa acudía a los chequeos con un contratista de La Migra pero esta última ocasión fue citada junto con su abogada Tolu para responder unas preguntas y jamás regresó.

Ahora, su marido lanzó un mensaje a las autoridades, quienes agendaron la deportación de Ilsa para esta mañana: “Vayan tras los verdaderos criminales, dejen a mi esposa en paz. Ella hizo lo que se suponía que debía”.

Al poco tiempo de casados, el hombre solicitó la residencia de su esposa y lucha para evitar que los separen.

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