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El tema que dominó los medios esta semana fue la relación México-Estados Unidos. Temas locales, como que este mes la inflación registra su mayor incremento desde 1999, no fueron relevantes. ¿Esto solo es la cuesta de enero ó ya observamos el patrón económico para 2017?

El incremento estrepitoso en el precio de combustibles (gasolina, en particular) y la falta de explicaciones de parte del Gobierno Federal (más allá de: el petróleo se vende en dólares, subió el precio del dólar, por ende el precio de la gasolina) han causado un enojo por parte de la sociedad. Ciudadanos de todas las clases sociales están enojados ante tres fenómenos específicos: (i) la constante difusión de actos de corrupción de gobierno que no son sancionados, (ii) la falta de medidas de austeridad de los gobiernos federal, estatales y locales y (iii) el alza en el precio de diversos productos que son transportados a diferentes partes del país (de nuevo, por la subida del precio de la gasolina).

La sociedad está indignada ante los constantes anuncios de que uno u otro gobernador, ex gobernador o funcionario abuso de su poder como servidor público y se enriqueció a expensas de los ciudadanos. La sociedad se siente defraudada por el gobierno actual que no aplica todos sus recursos para frenar esta tendencia. Diversas encuestas difundidas reflejan este malestar general.

Por otro lado, el Gobierno Federal no se ha preocupado por poner orden en su propia casa. Los salarios y prestaciones que reciben los servidores públicos no van acorde con la realidad del país. Parece que a los gobernantes no les importa que exista esta inequidad en la distribución de la riqueza.

El alza en los precios de productos no es responsabilidad del Gobierno sino del libre comercio de productos y bienes. Sin embargo, el Gobierno si es responsable de crear e instrumentar políticas públicas que protejan a los ciudadanos. Cada ciudadano debe preocuparse por su situación económica pero el Gobierno Federal debe velar por el bien común.