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Tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y las nuevas políticas migratorias, se dio a conocer que migrantes han declinado en buscar ayuda y tratamientos médicos para salvar su vida y no ser deportados.

Entre las comunidades de indocumentados en las poblaciones fronterizas más pobres, las familias se han visto forzadas a decidir entre el tratamiento de una enfermedad grave o el riesgo de pasar por puestos de revisión de la Patrulla Fronteriza.

Cabe recordar que hay algunos casos en que elementos federales siguen a las personas a los hospitales.

De acuerdo a Joaquín Castro, demócrata texano cuyo distrito se encuentra cerca de San Antonio ha señalado que debido a los arresto están llevando a las personas a intentar no salir para nada a lugares públicos.

"La gente se esconde en los lugares más recónditos y evita ir a cualquier institución. Las víctimas de violencia doméstica rehúyen acudir a la policía o a los tribunales. Personas que tienen serios problemas de salud no van a hospitales o a consultas médicas. Esto tiene un efecto increíblemente dañino en las comunidades", agregó el legislador.

Cabe recordar que en días anteriores una niña mexicana indocumentada de 10 años de edad, que padece de parálisis cerebral, fue detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza al ser dada de alta de un hospital en Corpus Christi, Texas, donde fue sometida a una cirugía de emergencia.

Al ser trasladada a Corpus Christi la madrugada en un automóvil del hospital, la niña tuvo que pasar por un punto de revisión de la Patrulla Fronteriza, donde los agentes detectaron su condición de indocumentada.

Aunque los agentes autorizaron que la menor continuara hacia Corpus Christi, fue seguida por un par de elementos en un vehículo de la corporación.