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Asociaciones en apoyo al migrante de ambos lados de frontera realizaron por vigésima cuarta ocasión la Posada Sin Fronteras para recordar a los migrantes de todo el mundo.

El director de la Casa del Migrante, el sacerdote Patrick Murphy, dijo sentirse satisfecho con la respuesta de los activistas de ambos lados de la frontera para realizar este evento y lograr el objetivo de mandar un mensaje a la sociedad.

“Quizá no podamos abrir el portón de la frontera, pero sí abrir los corazones de la sociedad de ambos lados de la frontera y que todos podamos hacer algo por un migrante antes de la navidad y su sufrimiento de estar alejados de su hogar sea menor”, agregó.

Con la participación de migrantes de ambos lados de la frontera se realizó una peculiar pastorela adaptada al sufrimiento que padecen los migrantes en su travesía de buscar una mejor vida.

Migrantes de ambos lados de la frontera compartieron su testimonio de lo que han padecido en su intento de buscar una vida mejor para su familia y cómo han sido separados de sus familias al ser deportados, teniendo como testigo el muro que divide a México y Estados Unidos.

Al final de las actividades, se llevó a cabo un convivio, donde se repartieron tamales y dulces, y donde se pudieron compartir experiencias y platicar a través del muro entre los asistentes.