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Como protesta por su posible deportación a México, Miguel Pérez Jr, un veterano del ejército de Estados Unidos comenzó una huelga de hambre.

El hombre cumplió dos periodos como soldado en Afganistán y a pesar de esto, sus argumentos no fueron suficientes para que la Corte Federal de Apelaciones rechazara que permaneciera en el país.

El migrante llegó desde que tenía ocho años y ahora con 39 podría volver a México.

A pesar de que ha permanecido más de tres décadas bajo el estatus de residente legal permanente, podría ser deportado de un momento a otro, luego de cumplir una sentencia de cárcel por posesión de drogas.

El mexicano argumentó que su vida podría estar en peligro si fuera deportado a México, pero no fue suficiente al ser rechazado por un panel de tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones del Séptimo Circuito.

Pérez declaró al periódico Chicago Tribune que como la deportación significaría una muerte segura, lo que le queda es iniciar un "ayuno extremo" hasta que le sea concedido alivio.

"Si se trata de que me deporten, preferiría dejar este mundo en el país al que le di mi corazón", aseguró el inmigrante.

Es uno de los residentes legales permanentes que han prestado servicio en el ejército de Estados Unidos y ahora se enfrentan a una posible deportación luego de haber cometido un delito.

Pensó equivocadamente que ya era ciudadano de Estados Unidos cuando juró proteger la nación, pero no fue así.

Cuando tenía 23 años se enlistó en el ejército como agradecimiento al país por las oportunidades brindadas a varias generaciones de su familia.

Durante 2002 sirvió en Afganistán y volvió a otro período en abril de 2003. Pero al regresar inició el consumo de cocaína, tras fallar una prueba de drogas de rutina, salió anticipadamente del ejército para volver a su Chicago.

Con la intención de seguir trabajando, buscó tratamiento en un hospital para veteranos, donde le diagnosticaron trastorno de estrés postraumático.

Pero al reencontrarse con un amigo de la infancia recayó en la adicción, ya que él le brindaba drogas y alcohol gratis.

En el 2008, estando con ese sujeto, Pérez le entregó un maletín lleno de cocaína a un agente encubierto, por lo que se declaró culpable de entregar al menos 100 gramos de droga y recibió una sentencia de 15 años.

Tras pasar 7 años en la cárcel, fue informado que sería entregado a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) ya que no solicitó la ciudadanía estadounidense.

Según información del Departamento de Defensa de Estados Unidos, alrededor de 18 mil 700 inmigrantes con residencia legal se encontraban enlistado en las fuerzas armadas en 2017.