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La nueva ley de impuestos de Trump pude hacer que algunos trabajadores se sientan apretados económicamente.

Ya que con las nuevas legislaciones, al menos tres cuartas partes de los empleados podrían pagar más por cada viaje a su trabajo.

Esto debido a que algunas empresas ofrecen a sus trabajadores beneficios de transporte diario, en donde se incluyen subsidios en pases de tren mensuales, cuotas de estacionamiento o incentivos por llegar en bici.

Lo anterior quedaría eliminado ya que las empresas ya no podrán deducir estos costos en su factura de impuestos.

Lo que trae como consecuencia una mayor carga económica para los trabajadores.

"Puede haber empleadores que ya no proporcionarán beneficios de transporte a sus empleados por que ya no tienen esa facilidad fiscal" señaló Virginia Miller, portavoz de la Asociación Estadounidense de Transporte Público al diario The Post.

Las cifras de la Fundación Internacional de Beneficios para empleados indican que el 76 por ciento de las compañías pagan parte o la totalidad del transporte a sus trabajadores, lo que incluye incentivos para tomar trenes, camiones o compartir coche.

Pero, aunque las compañías ya no podrán deducir estos cargos, obtendrán ahorros más que suficientes para solventar esos gastos, ya que el Gobierno reducirá la tasa de impuestos corporativos del 37 al 21 por ciento.

Se prevé también que los contribuyentes ahorren alrededor de de 17.7 mil millones de dólares al no subsidiar los planes de transporte durante los próximos 10 años.