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Ernesto Valverde, técnico del Barcelona, guardó a Lionel Messi para la vuelta de la Copa del Rey, en la que buscará el pase a la final ante Valencia, por ello el argentino observó 59 minutos desde el banquillo y los blaugranas empataron 1-1 en un aguerrido derbi catalán.

“Leo lleva muchos partidos seguidos y hay que tener un poco de cuidado”, argumentó el timonel.

Quedó claro que sin Messi no hay espectáculo. El 10 ingresó al 59’, de inmediato encontró “pareja” con Víctor Sánchez y siete minutos más tarde Gerard Moreno puso en ventaja al Espanyol.

Al 82’ se empató en una jugada a balón parado en el que Gerard Piqué sacudió las redes y en los últimos minutos el Espanyol intentó de todo para detener a los visitantes.

El más activo fue el capitán Víctor Sánchez con Messi. El jugador periquito fue superado por el argentino por lo que se colgó de su camiseta, después del brazo y al final soltó una patada en la pierna derecha, todo sin que el cuerpo arbitral se diera cuenta.

Incluso al final del juego, hubo varios choques, tanto en la cancha como en vestidores, pero el silbante redactó en su acta: “Hubo un tumulto en el túnel de vestuarios, pero no se apreció ninguna agresión”.

PIQUÉ LEVANTA POLÉMICA

Tras empatar el partido a ocho minutos del final, Gerard Piqué mandó a callar a la afición en su festejo, acto que causó molestia entre los aficionados del Espanyol y en Gerard Moreno, quien minutos después le propinó una patada al zaguero culé que aumentó los niveles de tensión en un juego ríspido.

La acción de Piqué fue valorada por el técnico del Espanyol, Quique Sánchez Flores, como una ofensa: “Un jugador no puede silenciar a la afición y menos a una como la nuestra".

Piqué se defendió y argumentó que su festejo fue una respuesta a las ofensas de la afición hacia su familia. "Que insulten a mi familia es faltar al respeto. Mandar callar a la gente es una cosa del juego. Es lo mínimo que podía hacer después de todo lo que ha pasado", afirmó.