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Debido a los recientes acontecimientos que tuvieron lugar en una escuela secundaria de Florida, la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) y el gobierno estadounidense prepararon una serie de recomendaciones para que los padres y maestros conozcan la forma en que pueden ayudar a niños y jóvenes afectados por una situación de estrés grave como un evento traumático o por desastres naturales que pueden ocasionar algún malestar emocional.  

Es importante que el tutor entienda que los niños y adolescentes resienten este tipo de eventualidades de manera diferente a los adultos, por lo que requieren de ayuda específica para que puedan superarlas. Además es importante entender que  combatir  sentimientos como la ansiedad, miedo o confusión puede resultar complicado según el sujeto en cuestión.

Las recomendaciones se dividen en dos grupos, para niños de 0 a 5 años y para jóvenes de 6 a 19 años, debido a que los mismos reaccionan de forma distinta y necesitan un tratamiento específico para la confrontación del trauma.

Los infantes requieren sobre todo sentirse seguros y protegidos, así que el adulto debe escuchar con atención lo que sienten y permitir que hablen todo lo que necesiten, sin limitar el sentimiento de tristeza. El infante debe saber que no tiene nada de malo sentirse molesto o estresado y mucho menos triste.

En cuanto a jóvenes y adolescentes, se debe permitir que pregunten e investiguen en las noticias y en programas de televisión, no hay que limitar su curiosidad pero tampoco dejar que la situación traumática se convierta en el único tema de conversación en el salón de clases o en la familia.

El lado bueno

El adulto puede mostrarle al joven o al niño las cosas positivas de la situación difícil: actos heroicos, grupos de ayuda y apoyo a la comunidad.  Incluso pueden hacerlos partícipes en las diferentes prácticas de apoyo a los afectados de la situación traumática para fomentar la solidaridad.

Sin culpables

Independientemente de quién o quienes perpetraron el evento, frente al niño no se debe culpar a una etnia, grupo cultural o racial ni a personas con discapacidades psiquiátricas en particular.
No se debe generalizar, el niño puede entender que todos los miembros de esas comunidades pueden reaccionar igual. 
Sin embargo, sí es necesario explicar que los errores humanos ocurren y que él no es responsable de haber atestiguado una situación complicada y traumática.

Ayúdelos a estar preparados

Fomentar el cuidado personal, como el ejercicio,  la comida saludable y dormir horas suficientes; además, junto a un programa antiestrés puede ayudar a que ellos controlen sus emociones de manera efectiva.

Entre menos presione al niño para que exprese sus sentimientos, el proceso será más rápido, pues  cada infante procesa los problemas de diferente manera, y si se le presiona para que haga algo que no desea, puede empeorar la situación.

No descarte la ayuda de un profesional,  en caso de que el niño o adolescente no responda a las mencionadas recomendaciones, es posible que esté seriamente afectado y que estas prácticas no den resultado, por lo tanto la asistencia de un especialista puede detectar el problema y ayudarlo a enfrentarlo y resolverlo.

Recomendaciones según la edad

De 0 a 5 años

Proteja y ofrezca apoyo verbal.
Respire y tómelos en brazos para que se sientan seguros.
Agáchese para que su cara quede al nivel de ellos, y explique con voz calmada lo sucedido.
Repita que ellos están seguros con usted, deben sentirse protegidos.

De 6 a 19 años
Pregunte qué les preocupa o qué les incomoda.
Consuélelos con palabras tranquilas.
Acompáñelos por más tiempo después de lo ocurrido, sin afectar las rutinas establecidas como la asistencia a la escuela o los deberes del hogar.
Permita que se expresen con dibujos, escritura o música y deporte. 
Aliente a los jóvenes a participar en actividades con otros jóvenes para que pueda socializar y aprender de otros.
Por nada del mundo, aísle, abandone ni se burle de los niños ni de sus sentimientos. Mucho menos puede golpearlos, esto puede provocar que no se exprese y que el trauma no sea trabajado.

Fuente de la imagen: https://pixabay.com/es/amor-familia-coraz%C3%B3n-padre-826935/