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El pasado lunes una familia de inmigrantes hondureños fueron agredidos por un grupo de jóvenes afroamericanos con pistolas de aire comprimido.

Medios indican que tres adolescentes persiguieron a un hombre y a sus tres hijos por el patio trasero de una casa y abrieron fuego contra ellos.

Debido a los balines lanzados el hombre resultó herido por un disparo en el hombro, al igual su hijo de 11 años resultó herido en el brazo y su pequeña de 5 años en la pierna.

Ante estos hechos la dueña del patio trasero identificada con el apellido Quintero, logró ver a los agresores y auxilió a la familia, ya que, pese a la gravedad de lo sucedido, las víctimas no recurrieron a las autoridades ni al médico por temor a ser deportados.

Sin embargo, Quintero llevó a la familia a casa y llamó a la policía para denunciar el incidente y declaró ante las autoridades que los agresores han estado aterrorizando el vecindario y exigió que los detengan.

Asimismo, el abogado de inmigración, Lawrence Davis, expresó que en Oklahoma City los oficiales de policía no delatarán el estatus migratorio de las víctimas ante ICE, por lo que les brindó ayuda a las víctimas.

Al igual, la policía de Oklahoma City alentó a las víctimas a denunciar el caso ya que sin su testimonio puede ser difícil o imposible procesarlo.

“No pueden dejar que ese miedo les impida enjuiciar a estas personas que están cometiendo crímenes en su contra”, dijo Davis.