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Eduardo Mendieta López, egresado de la carrera de Gastronomía de la Universidad Autónoma de Guerrero, desarrolló una sopa de pasta cuya base son los chapulines.

También contienen sémola de trigo, que es la harina gruesa, o poco molida, con la cual se fabrican otras pastas.

Consideró desarrollar este tipo de pasta debido a que los insectos generarían menos gastos de producción: no contamina, ni gasta tanta agua. No es el primer caso donde los chapulines son la base en la elaboración de los alimentos mexicanos.

“Es una fuente de proteína muy pura y de alta calidad. Su producción no contamina como la industria ganadera, no gasta tanta agua ni genera gases invernadero”, se escribió en el comunicado emitido por la Universidad.

Anteriormente un grupo de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), habían desarrollado un chocolate y una pasta también a base de estos insectos.

El chocolate fue elaborado como proyecto para evadir la obesidad infantil. El principal motivo del desarrollo de la pasta fue como una alternativa para combatir la desnutrición en zonas marginadas.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los insectos son considerados como el alimento del mañana.

En la gastronomía mexicana se pueden encontrar hasta 500 especies: ahuautle, escamoles, gusanos de maguey, chicatanas, chinicuiles y chapulines, son de los más cotidianos en algunos platillos mexicanos.

Desde tiempos prehispánicos, los mexicanos incorporaron insectos en su dieta, era considerada una opción rica y nutritiva.

Fuente de la imagen: Cuartoscuro http://agencia.cuartoscuro.com/agencia/details.php?image_id=620047&mode=...