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Este lunes el ex CEO de Starbucks, Howard Schulz, dio a conocer su interés por ser candidato a la presidencia en las elecciones de 2020 en los Estados Unidos como independiente, algo que no fue del agrado de los demócratas, pues consideran que esto podría ayudar a Donald Trump a colocarse como ganador de nueva cuenta.

“I love our country, and I am seriously considering running for president as a centrist independent”, señaló en su cuenta de Twitter.

“Estoy pensando seriamente en presentarme para presidente. Competiré como independiente centrista, por fuera del sistema de dos partidos”, dijo en entrevista con un noticiero.

Schultz siempre tomó una postura inclinada hacia lo demócrata, pero asegura que quiere llegar como independiente, pues advierte que el país vive tiempos frágiles:

"No solo está el hecho de que este presidente (Donald Trump) no está calificado para ser presidente, sino el hecho de que los dos partidos nunca hacen lo que es necesario para el pueblo estadounidense y están enzarzados, cada día, en políticas basadas en la venganza", aseveró.

Antes de anunciar de forma oficial su candidatura, este hombre de 65 años ya ha comenzado con los trámites para ingresar a las boletas y además tiene planeada una gira por todo América.

¿Esto ayuda o perjudica a Donald Trump?

Las críticas por parte de estrategas demócratas no se hicieron esperar y ruegan porque Schultz no se presente, ya que esto dividiría el voto de los progresistas entre el candidato que señalen los demócratas y él, por lo que Trump se vería beneficiado con esta acción.

Al respecto, Howard defendió su postura y dijo sentirse listo para las críticas: “Estoy preparado para que los cínicos y críticos vengan y digan que esto no puede hacerse. No estoy de acuerdo con ellos. Creo que es antiestadounidense decir que no puede hacerse”

Además, reiteró que no ingresará al partido demócrata, pues no está totalmente de acuerdo con ellos: “Cuando oigo a la gente hablar de universidad gratis, pagada por el Gobierno, sanidad gratis pagada por el Gobierno y un trabajo gratis en el Gobierno para todo el mundo, sumado a una deuda de 21 billones de dólares, la cuestión es ¿cómo pagamos por todo eso sin llevar al país a la bancarrota? Es una promesa tan falsa como la del muro”.