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Este lunes, Michael Cohen abandonó su residencia de Manhattan y se presentó ante la prisión federal de Otisville, en donde pasará los próximos tres años.

Al ingresar, Cohen denunció al presidente por xenofobia, injusticia y mentiras.

Las situación dio un grande giro para Cohen, pues cuando trabajaba para Trump aseguró estar dispuesto a “recibir un disparo” por él, pero su opinión ha cambiado.

A Michael Cohen se le acusó de soborno por pagar ocultamente a dos mujeres que dijeron haber tenido encuentros sexuales con el presidente, además de haberle mentido al Congreso. Esto ocurrió durante las elecciones de 2016.

A su llegada a prisión, dirigió unas palabras a los medios de comunicación:

“Espero que cuando me reúna con mi familia y mis amigos, ya no haya xenofobia, injusticia y mentiras al mando de nuestro país. Todavía queda mucho por decir y espero con ansias el día en el que pueda compartir la verdad”.