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Para nadie es un secreto, que la administración de Donald Trump no es la más tolerante con las ciudades santuario y prueba de ello es la amenaza directa al estado de California al retirar el apoyo policial en la zona fronteriza, si continúa con la idea de no perseguir la inmigración ilegal.

Fiel a su estilo, el presidente expresó que de no ser por su ayuda en materia de seguridad, California sería un verdadero desastre con pandillas y criminales en cada esquina.

"Si alguna vez dijéramos: 'Oye, dejemos que California lo haga por sí misma', en dos meses nos suplicarían que regresemos", comentó el magnate durante una reunión de seguridad tras la masacre que ocurrió la semana pasada en Florida

Trump no se guardo nada y siguió dándole con todo a la administración de California, al mencionar que es el estado que cobra más impuestos y que cuenta con un gobierno local deplorable.

"Si sacara a nuestra gente de California, tendríamos un desastre criminal como el que nunca se haya visto allí.", sentenció.

Pero la cosa no quedó ahí, por la tarde el vocero de la Casa Blanca, Tan Shah, dijo que California debería apoyar las medidas migratorias en lugar de andar oponiéndose a las mismas.

Resulta casi obvio ésta postura en contra de dicho estado, pues en las pasadas elecciones tuvo una apabullante mayoría demócrata y es una de las localidades con más flujo de inmigrantes de la Unión Americana.

La presión de Trump ha llegado al punto de recortar millones de dólares en asistencia federal a todas las ciudades santuarios, sin embargo esto no ha hecho flaquea a ciudades como Chicago, Filadelfia o Nueva York en su defensa por los migrantes.

Será interesante ver cuál será la siguiente jugada por parte del presidente Trump en contra de las ciudades Santuario.

Fuente de la imagen: https://twitter.com/CBPSanDiego?lang=es​
                                  https://twitter.com/POTUS/status/837694901789818880?s=08